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Víctor Frankenstein y su criatura

Publicado por en en Mundo Doblaje
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Buenas noches y bienvenidos de nuevo a vuestro blog favorito. El Club del Doblaje.

Aquí estamos. Madrid (España), cuando son las once y cinco minutos de la noche, hora peninsular, vamos a hablar de un mito del cine y de la literatura.

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Hoy vamos a hablar un poquito sobre un monstruo con mucho corazón, que nació de la pluma y el ingenio de la inglesa Mary Shelley. La genial escritora concibió a Frankenstein en 1817. Según se cuenta, durante una velada con su amdo Percy Shelley y su amigo Lord Byron. Cuentan, que éste último, retó a sus invitados a crear una historia, un cuento de terror. Y Mary, creó a Frankenstein y lo convirtió poco después en el monstruo de su célebre novela Frankenstein o el moderno Prometeo. El prólogo de La novia de Frankenstein (película dirigida por James Whale en 1935) magnífica y brillante secuela de su obra maestra, El doctor Frankenstein, recrea este momento histórico, essa mítica velada entre amigos que dará lugar a uno de los momentos más brillantes de la literatura fantástica en el siglo XIX y que indudablemente marcará también un antes y un después en la historia del Cine en pleno siglo XX.

Volviendo a la novela. El manuscrito fué publicado el 11 de marzo de 1818 y enmarcado en la tradición de la novela gótico, el texto de Mary Shelley, habla de temas tales como la moral científica, la creación y la destrucción de la vida y el atrevimiento de la humanidad en su relación con Dios. De ahí, el subtítulo de la obra -El moderno Prometeo- porque el doctor Víctor Frankenstein, intenta rivalizar en poder con el mismo Dios, como una suerte de Prometeo moderno que arrebata el fuego sagrado de la vida a la divinidad.

El nombre de Frankenstein probablemente alude al pueblo del mismo nombre (entonces en Alemania, hoy en Polonia), donde se extraía plata y oro con nuevos procedimientos químicos que comportaron importantes problemas de salud. Otra teoría sostiene que refiere a un castillo cercano a Darmstadt, donde un notorio alquimista, llamado Johann Conrad Dippel, hizo algunos experimentos con cuerpos humanos. Mary Shelley habría conocido el castillo durante su viaje a Suiza.

La elección de la Universidad de la ciudad bávara de Ingolstadt como el escenario de los experimentos de Víctor Frankenstein bien puede responder a la fama que tenía su departamento de medicina alrededor de 1800, año en el que fue cerrado. También se suele señalar que la sociedad secreta de los Illuminati fue fundada en esta ciudad y que Percy Shelley era miembro de dicha organización. De hecho, la alquimia era muy popular entre los románticos en aquella época y también en el entorno de los Shelley.

Por otra parte, era una idea corriente en aquella época que la humanidad podía llegar a insuflar la chispa de la vida en la materia muerta. Esto se conoce como experimentos galvánicos. De hecho, el cuarto capítulo de la novela. se basó en las conversaciones que mantenían con frecuencia Polidori y Percy Shelley respecto de las nuevas investigaciones sobre Luigi Galvani y de Erasmus Darwin que trataban sobre el poder de la electricidad para revivir cuerpos ya inertes, es decir, cuerpos muertos.

Poco después de Frankenstein hubo varios relatos que utilizaban la inmortalidad como argumento, como el relato vampírico titulado El esqueleto del Conde o La amante vampiro, en donde el Conde revive a una fallecida muchacha utilizando la electricidad. Esta obra fue realizada por Elizabeth Caroline Grey, según investigaciones de Peter Haining.

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El actor elegido para encarnar a "la criatura" fué Boris Karloff. Un hombre de aspecto rudo, imponente estatura y extrema amabilidad. Boris Karloff dijo una vez: "El Monstruo ha sido el mejor amigo que he tenido nunca". Lo cual es totalmente lógico, natural y razonable. El actor londinense, de nombre real William Henry Pratt, se convirtió en un mito viviente gracias al monstruo de Frankenstein.

Su excelente composición del personaje, perfilado por el increíble maquillaje (de un verde chillón que no puede apreciarse en el blanco y negro) de Jack P. Pierce, ibas a ser la pauta de todos los Frankenstein que estaban por llegar a la gran pantalla.

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Sin embargo, La Universal quería que Bela Lugosi fuera "La criatura". Pero el actor se negó a interpretar el personaje, porque el monstruo apenas hablaba y exigía un maquillaje muy agresivo. También se cuenta que Lugosi leyó otra versión del guión que nunca vió la luz.

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En cambio, Lugosi participaría en las secuelas cinematográficas tituladas: La sombra de Frankenstein (Rowland V. Lee, 1939) y El fantasma de Frankenstein (Erle C. Kenton, 1942), película en la que interpretó a Ygor. De remate, doce años después del estreno del clásico de Whale, acabó por encarnar al monstruo en Frankenstein y el Hombre Lobo (Roy William Neill, 1943).

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El clásico de Whale, insisto en ello, una auténtica obra maestra del cine, tuvo derivados en La Universal, entre las que brilla con luz propia y de manera sobresaliente, La novia de Frankenstein.

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La escalofriante verdad tras el mito y la novela. Es bien sabido, que la realidad siempre supera a la ficción.....¿Quién puede asegurar que esta verdad no se repitió en de nuevo en este caso?. Parafraseando a Poe y su famoso cuento "El extraño caso del señor Valdemar" de Edgar Allan Poe (1845), podríamos decir "El extraño caso del auténtico doctor Frankenstein"...............

El personaje literario del doctor Frankenstein muy bien pudo ser el reflejo del científico Andrew Crosse. Mary Shelley conocía las actividades de Crosse, contemporáneo suyo, a través de un amigo común, el poeta Robert Southey. Andrew Crosse solía experimentar con cadáveres y también con electricidad (en aquel entonces una energía apenas estudiada y rodeada de un gran halo de misterio y omnipotencia). El 28 de diciembre de 1814 Mary asistió, junto a su esposo, a una conferencia del extravagante científico. En ella le conoció personalmente y extrajo muchos datos acerca de la forma en la que ese hombre afirmaba que podía crear vida a partir de la electricidad. En 1807, Crosse había empezado el experimento de creación de vida a partir de «electro-cristalización» de materia inanimada. El mismo año, afirmó haber creado pequeñas criaturas en forma de insectos que lograban andar y desenvolverse por sí mismas: "el insecto perfecto, de pie sobre unas pocas cerdas que formaban su cola". Crosse nunca llegó a explicar claramente el supuesto fenómeno como así reconocería él mismo más adelante.

En 1807 había un consenso científico respecto a descartar la generación espontánea como origen de la vida, si bien la esterilización de las muestras no era una práctica extendida ni seguramente conocida por un experimentador sin formación. Muy probablemente Crosse solo criara pequeños insectos a partir de huevos depositados en su "materia inanimada".

La dura oposición a Crosse no solo fue científica sino que también fué religiosa y él optó por retirarse a la soledad de su mansión de Fyne Court. Los estamentos eclesiásticos consideraron a Crosse un ser endemoniado. Se llegó al extremo de que el reverendo Philip Smith tuvo que celebrar una serie de exorcismos en todas las propiedades de Andrew Crosse, en sus equipos de trabajo y sobre su propia persona. Crosse se volvió huraño y desconfiado, aunque continuó investigando. Sin embargo el 26 de mayo de 1855 tuvo un ataque de parálisis del que nunca se recuperó. El 6 de julio del mismo año falleció. La mansión de Fyne Court fue pasto de las llamas, y con ellas desaparecieron para siempre el laboratorio y los archivos médicos del hombre que afirmó haber creado vida.

Curiosamente, en la novela, Víctor Frankenstein tras escuchar el alegato y las razones de su abominable creación, se instala en una isla de Escocia con el fin de crear un nuevo laboratorio para crear a la compañera por la que suspira el monstruo para aliviar la condena de su soledad.

Fyne Court -donde estaba la mansión del doctor Andrew Crosse- es una reserva natural propiedad del estado británico y un centro de visitantes en Broomfield, Somerset, Inglaterra. Era una gran mansión de campo inglesa perteneciente a la familia Crosse desde su construcción.

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Fuera ya de los míticos estudios Universal, infinidad de directores se han acercado al moderno Prometeo. Películas tan dispares como La maldición de Frankenstein (Terence Fisher, 1957), Frankenstein de Mary Shelley (Kenneth Branagh, 1994) o Frankenweenie (Tim Burton, 2012).

Y para acercarte de otra manera al mito del monstruo del doctor Frankenstein y sus variables, yo te recomiendo que veas las siguientes películas y series de televisión.

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La Prometida (Franc Roddam, 1985), The Rocky Horror Picture Show (Jim Sharman, 1975), El jovencito Frankenstein (Mel Brooks, 1974), Carne para Frankenstein (Paul Morrissey & Antonio Margheriti, 1973), Robocop (Paul Verhoeven, 1987), Una pandilla alucinante (Fred Dekker, 1987), Yo, Frankenstein (Stuart Beattie, 2014) y Van Helsing (Stephen Sommers, 2004). Esto en cuanto a largometrajes y en lo que se refiere a series de televisión, mi recomendación es la siguiente: Penny Dreadful (de John Logan, 2014) y La Familia Monster (de Ed Haas y Norm Liebmann, 1964).

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Para Sergio G. Sánchez, su otro monstruo favorito es Roy Batty, el replicante interpretado por el actor Rutger Hauer en Blade Runner (Ridley Scott, 1982) y genialmente doblado al castellano por el gran Constantino Romero.

La despedida del replicante no es demasiado diferente de la de la criatura de Mary Shelley en la novela original.

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Cuando son las once y cincuenta y cuatro minutos de la noche del Domingo 30 de Septiembre de 2018, vamos terminando por hoy.

Gracias por leernos y por estar ahí.

Os esperamos aquí de nuevo en Octubre.

Atentamente: José Manuel Álvarez.

 

 

 

Fuentes: Wikipedia

Bibliografía: Revista Fotogramas. Año 63. Número 2004 de Octubre de 2010.

Nota Importante: Todas las fotografías e ilustraciones son propiedad de sus autores.

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